
Ideas para quitar bañera y poner ducha: Consejos para acertar
- ●¿Por qué cambiar la bañera por una ducha?
- ●Tipos de platos de ducha: ¿Cuál es el más adecuado?
- ●Adaptar el espacio: Medidas y distribución
- ●La mampara: Más que una simple barrera
- ●¿Qué hacer con paredes y suelo tras retirar la bañera?
- ●Instalación y fontanería: Lo que no puedes pasar por alto
- ●Un cambio que vale la pena
Renovar el baño. Un cambio sencillo, pero que puede transformar por completo la funcionalidad y el estilo de tu hogar. Si llevas tiempo pensando en decirle adiós a la bañera y apostar por una ducha, es normal que te asalten dudas. ¿Qué tipo de plato de ducha elegir? ¿Cómo solucionar la diferencia de alturas? ¿Y si los azulejos ya no están disponibles?
Aquí te dejamos las mejores ideas para hacer el cambio con éxito y sin sorpresas desagradables en nuestras reformas de baños.
¿Por qué cambiar la bañera por una ducha?
La bañera tiene su encanto, pero en la mayoría de los casos acaba convirtiéndose en un estorbo. Ocupa mucho espacio, es menos práctica y, seamos sinceros, ¿cuántas veces la has usado realmente en los últimos meses?
Optar por una ducha no es solo cuestión de estética, sino de comodidad y seguridad. Estas son algunas razones por las que cada vez más personas se animan a dar el paso:
- Más accesibilidad. Evitar tropiezos al entrar y salir. Ideal para niños, personas mayores o con movilidad reducida.
- Menos consumo de agua. Mientras que llenar una bañera gasta unos 150 litros, una ducha ronda los 50 litros.
- Espacios más amplios y funcionales. Un baño pequeño gana amplitud visual con una ducha bien diseñada.
- Menos mantenimiento. Despídete del moho acumulado en las juntas de la bañera.
Tipos de platos de ducha: ¿Cuál es el más adecuado?
No todos los platos de ducha son iguales. Y elegir el adecuado marcará la diferencia en cuanto a estética, durabilidad y seguridad. Estas son las opciones más utilizadas:
- De resina y carga mineral. La opción más popular. Antideslizantes, resistentes y con una amplia variedad de colores y texturas.
- De cerámica. Son económicos y fáciles de limpiar, aunque menos antideslizantes que otras opciones.
- De piedra natural. Aportan un toque sofisticado y exclusivo. Son resistentes, pero requieren más mantenimiento.
- De acrílico. Ligeros, económicos y de fácil instalación. Sin embargo, su resistencia es inferior a la de otros materiales.
Elijas el que elijas, asegúrate de que tenga tratamiento antideslizante. La seguridad siempre debe estar en primer lugar.
Adaptar el espacio: Medidas y distribución
Aquí es donde entran en juego las decisiones estratégicas. La medida estándar de una bañera suele estar entre 120 y 170 cm de largo y unos 70 cm de ancho. ¿Qué significa esto? Que al retirarla, dispondrás de un espacio generoso para instalar la ducha y conseguir unas medidas de plato de ducha amplios.
Si tu baño es pequeño, la clave está en:
- Apostar por un plato de ducha a ras de suelo para evitar barreras visuales.
- Usar mamparas transparentes sin perfilería para potenciar la sensación de amplitud.
- Optar por colores claros y azulejos grandes para minimizar cortes visuales.
Por el contrario, si tienes un baño espacioso, puedes jugar con duchas extragrandes, bancos de obra o incluso sistemas de doble rociador para una experiencia tipo spa.
La mampara: Más que una simple barrera
Elegir la mampara correcta es tan importante como el plato de ducha. No solo evitará salpicaduras, sino que también influirá en la percepción del espacio.
Opciones recomendadas:
- Mampara fija. La alternativa minimalista por excelencia. Perfecta para baños modernos y amplios.
- Mampara corredera. Si el espacio es reducido, es la mejor opción, ya que no requiere apertura lateral.
- Mampara abatible. Aporta comodidad, pero necesita espacio para abrirse.
- Mampara plegable. Perfecta si buscas una apertura total sin ocupar espacio extra.
Sea cual sea tu elección, busca vidrio templado con tratamiento antical. Te facilitará la limpieza y alargará la vida útil de la mampara.
¿Qué hacer con paredes y suelo tras retirar la bañera?
Aquí pueden surgir imprevistos. Al retirar la bañera, quedarás con una zona sin revestimiento que debe integrarse con el resto del baño. ¿Qué opciones tienes?
- Buscar los mismos azulejos. Si los sigues encontrando en el mercado, la solución es sencilla.
- Alicatar toda la pared. Una reforma un poco más costosa, pero que garantiza un resultado uniforme.
- Optar por paneles vinílicos o microcemento. Alternativas modernas, sin obra y de rápida instalación.
Si quieres un cambio radical sin meterte en grandes reformas, los revestimientos adhesivos pueden ser tu mejor aliado.
Instalación y fontanería: Lo que no puedes pasar por alto
Que la reforma sea rápida no significa que debas pasar por alto detalles técnicos. La instalación de una ducha implica ajustes en la fontanería y en la pendiente del desagüe para evitar problemas futuros.
Consideraciones clave:
- Pendiente del desagüe. Debe estar correctamente ajustada para que el agua fluya sin problemas.
- Válvula de desagüe. Opta por modelos de gran caudal, sobre todo si el plato de ducha es grande.
- Revisión de tuberías. Si la instalación es antigua, es el momento de renovarlas para evitar fugas.
Contar con un profesional marcará la diferencia entre una reforma rápida y efectiva o una serie de problemas a largo plazo.
Un cambio que vale la pena
Cambiar la bañera por una ducha no es solo una cuestión estética que siga las tendencias en baños de 2025. Es una decisión inteligente que mejora la funcionalidad del baño, aporta comodidad y aumenta la seguridad. Si apuestas por materiales de calidad y una instalación adecuada, el resultado será una reforma que cambiará por completo tu día a día.
En Construdeco, sabemos lo importante que es tomar las decisiones correctas cuando se trata de reformas. Si necesitas asesoramiento o los mejores materiales para el cambio, estamos aquí para ayudarte. ¡Haznos tu consulta y te guiaremos en cada paso del proceso.