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Porcelánico

El gres porcelánico se caracteriza por ser un material de "muy baja absorción de agua, prensado en seco, no esmaltado y sometido a una única cocción". Así lo describe la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (ASCER), que destaca también su resistencia a condiciones climatológicas adversas, como las heladas. Puede emplearse tanto en suelos (pavimentos) como en paredes (revestimientos). Suele venderse en formato cuadrado, rectangular e incluso en piezas especiales puedes estar machihembrado. Los tamaños pueden ser muy diferentes llegando a medidas de 90x120 centímetros. Unas medidas que facilitan su utilización en ubicaciones menos usuales, como encimeras de cocina y baño.

En cuanto a su aspecto exterior, los colores son muy variados puesto que dependen de la adición de colorantes a la masa. Asimismo, las baldosas de gres porcelánico se pueden utilizar sin someterse a un proceso de pulido. Cuando se hace así, se colocan directamente tras la cocción, por lo que la superficie carece de brillo, pero posee unos relieves y estrías que imitan a materiales naturales como piedra, pizarra, mármol o granito. Si se pule, por el contrario, adquiere un brillo extremo de gran valor decorativo. En este sentido, los cantos pueden estar biselados para que las piezas se coloquen sin juntas de separación. No obstante, es aconsejable realizar juntas con una anchura mínima de 2 milímetros, ya que cualquier movimiento de dilatación podría afectar a la colocación de las piezas. Las juntas absorben las deformaciones.

El hecho de ser un material de poca porosidad favorece una absorción de agua muy baja, del 0,1%. Gracias a ello, el gres porcelánico consigue piezas compactas, antideslizantes y muy resistentes a los agentes químicos, a los productos de limpieza y a la abrasión. Su dureza lo convierte en un excelente material para revestimientos exteriores, en zonas frías o muy transitadas.

Por otro lado, resiste bien los cambios bruscos de temperatura, los impactos y el desgaste, además de ser un material muy higiénico: su escasa retención del agua y de la suciedad dificulta la presencia de bacterias en cocinas y baños, aunque también se puede utilizar en piscinas y locales en los que la higiene sea fundamental.